martes, 24 de enero de 2012

Texto y discurso

He leído, a veces en consignas o en las evaluaciones escolares, referirse a “texto” como sinónimo de “discurso”, más bien como objetos concretos de una comunicación que están en relación de equivalencia.
Sin embargo, aunque en la práctica de análisis (de texto, de discurso) no se pueda disociar uno de otro, me gustaría poder dar cuenta de las diferencias para evitar  confusiones terminológicas y dejar bien en claro que  ambos conceptos no son equivalentes.
Afirmamos entonces, a grandes rasgos, que el discurso es el “acto y el producto de una enunciación particular y concreta”, lo que implica tener en cuenta su dimensión social (1) (quién enuncia, quién recibe el mensaje, cómo, etc.)

El texto, en cambio,  podemos definirlo como el producto de ese discurso, o bien como la organización de los elementos que permiten expresar la significación de ese discurso. El primero, en un plano pragmático; el segundo, en plano más abstracto, esto es, aislado de su contexto de producción.
Es cierto que esta distinción es bastante problemática. Es verdad que, como diría Greimás, es difícil sostener esa diferencia entre uno y otro porque cuando se analiza un texto ( es decir, su coherencia y cohesión, por ejemplo) se apela necesariamente a procesos del discurso (2)

En otras palabras, en el texto como producto, en las marcas que traman su tejido, están las huellas de la enunciación, el proceso comunicativo concreto, como lo son los deípticos (yo, aquí, ayer, ustedes, etc.) y si bien se visualizan en el texto son realizaciones que ocurren en el discurso.
A pesar de haber hecho esta salvedad, en cuanto a la dificultad de diferenciar uno y otro término en cuestión, dejamos en claro que cuando hagamos “análisis de texto” tomaremos este como un producto de la enunciación, como un recorte, aislado del acto concreto que supone el discurso. ¿Y qué “analizaremos”? Nos centraremos, entonces, en los criterios de textualidad, es decir, las características que debe tener un texto para ser considerado como tal (las de coherencia y cohesión, es sólo una parte) que desarrollaremos en otro post.

En cambio, si decidimos realizar un “análisis del discurso” nos centraremos en los agentes de la enunciación, su intencionalidad, sus mecanismos para asignar sentido, etc., pero sabremos que necesariamente, en este aspecto, deberemos “tocar” propiedades que hacen al texto, como las reglas que condicionan la construcción de ese conjunto significante.


 1) Ver post de enunciación
2) Ver post de "criterios de textualidad"