viernes, 6 de julio de 2012

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Vargas Llosa  “La tía Julia y el escribidor


Esta novela relata el anecdótico romance entre Mario y su tía Julia. Sin embargo, entraña algo más sustancioso como es la problemática literaria. De esta manera, parecen desprenderse, de la historia, los siguientes interrogantes: ¿Dónde está lo literario? ¿Se margina la Literatura? ¿Son cuestionables los bett-sellers?

En un principio, esta obra deja entrever un mundo teñido de vulgaridad, representado por la trivialidad del boliviano Pedro Camacho, que escribe radioteatros y cuyos personajes encarnan historias patéticas. Estas tienen, sin embargo, gran llegada al público.

Por otro lado, encontramos a Mario que escribe literatura pero no parece ser reconocido. Este personaje, su vez, está más ligado a la transgresión: se enamora de su tía y  falsifica documentos para casarse con ella. En este punto, falsificar es, en cierta medida, fingir o mentir, y características inherentes a la ficción literaria..En definitiva, lo que deja traslucir la novela es que, en lo que respecta a la literatura, la calidad prima sobre la cantidad. Mario, por su parte, es el único que terminará triunfando haciendo literatura y se irá a Europa, mientras que Pedro Camacho, sin embargo, ganará “menos que un sirviente” y sus personajes desaparecerán.

En conclusión, la consagración o la degradación de los personajes dependen, en todo caso, de la calidad de sus escritos. La primera estaría ligada a la calidad literaria (representada por Mario) y la segunda., tiene como causa, tal vez paradójicamente,  la excesiva llegada al vulgo. Esto sería una manera de poner los bett sellers como foco de cuestionamiento, ya que estos priman el consumo antes que la calidad.