miércoles, 20 de agosto de 2014

Los Tiempos Verbales en la Narración

Alguna vez me ha sucedido encontrarme con alguna narración de un alumno que decía algo así: "entonces fue hacia su casa, abrió la puerta y su madre le dice (...)" Obviamente que la primera corrección de mi lapicera era: "no se pueden alternar los tiempos de la narración, ya que los dos primeros verbos están en pretérito y el último en presente". Lo cierto era que al alumno mucho no lo convencía esto y digamos que a mí tampoco, como si de alguna manera lo lingüísticamente correcto se peleara un poco con lo que "no sonaba tal mal" y que era bastante verosímil si vamos al caso.

Hay una realidad. Los tiempos verbales en la narración refieren a un mundo narrado, por un lado, y a un mundo comentado por el otro. Los tiempos del pretérito se utilizan para el primero y los del presente, para el segundo.

Cortázar, por ejemplo, grafica muy bien esa alternancia en su cuento "Las babas del diablo":"  Esta biografía era la de un chico y la de cualquier chico, pero a este lo veía aislado, vuelto único por la presencia de la mujer rubia que seguía hablándole. (Me cansa insistir, pero acaban de pasar dos largas nubes desflecadas...).
Magistralmente, por un lado la narración; por el otro, el comentario a cargo de un mismo narrador desdoblado.
Sin detenernos en un análisis literario del cuento, vemos claramente cómo un tiempo presente se puede incrustar en una historia en pasado.
Si bien, claro está, no era este el efecto estilístico de mi alumno del principio, entendí sin embargo que ese presente podía bien justificarse, hasta que investigando hallé que, precisamente, cuando un tiempo en presente se incrusta en un relato contado en pasado tiene un cierto efecto.
Y me quedo con el matiz de tensión y dramatismo. Creo que al actualizarlo, el narrador le otorga mayor apariencia de validez, precisamente porque el tiempo presente es donde nos movemos con mayor confianza. No es casual que para referirnos al pasado debamos disponer de más tiempos verbales  y en presente, nos baste solo con uno.
Pensaba en un discurso escolar, por ejemplo.
No es lo mismo decir que "San Martín nació en Yapeyú y se educó en España", que utilizar el presente histórico: "San Martín nace en Yapeyú y se educa en España". En este segundo caso, se nota el matiz de mayor veracidad.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No me ayudó en nada

Anónimo dijo...

��������

HUGO dijo...

Tampoco a mí. Estoy corrigiendo una novela en la se relata mezclando el presente y el pretérito y, la verdad, es un embole (bodrio).

sjlvanq dijo...

Voy a reivindicar esta entrada después de leer los comentarios anteriores diciendo que a mí sí me ayudó su lectura y además la disfruté muchísimo. Elogio la preocupación por ciertas enseñanzas escolares que no terminan de convencer ni al propio docente, especialmente cuando se enseñan con una rigidez tan poco natural a cuestiones del lenguaje literario o creativo. Da cuenta de tu ética profesional. Respecto al caso que comentás, en una situación escolar quizá debería explicitarse el objetivo de una reflexión sobre el lenguaje a través de un distanciamiento de los modos empleados en la oralidad, donde ejemplos como el de tu alumno son muy habituales.
Espero que el blog no esté discontinuado.
Saludos.

Sebas dijo...

Muy buena entrada y perfectamente expuesto el tema de los tiempos verbales.